Crepúsculo
Esperaba; más nada acontecía
El crepúsculo teñía de rojo mi alma.
Y el lejano piar de los pichones en su nido,
Y el cercano rumor de los árboles y el viento,
Me acompañaban, cuando la soledad me aguijoneaba.
Sólo el recuerdo de tu sonrisa
Caldeaba mi alma, indecisa.
Y el sordo palpitar de la tarde agonizante
Me tendía su mano titubeante.
Sola. Callada. En espera.
Así transcurre mi existencia sin ti.
Soledad Carolini
(La autora concurre a los Talleres de Poesía que organiza y coordina nuestra Biblioteca los días jueves en la sede de la Sociedad de Fomento “Carlos Gardel”. Soledad Carolini tiene 25 años, trabaja en una farmacia y estudia el profesorado de inglés; es mamá de dos nenas. Concurre al taller desde hace dos meses. ¡Gracias por permitirnos publicar tan hermoso poema!)

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